
La violinista venezolana de nueve años que tocó frente al papa León XIV en el Vaticano murió después de permanecer más de una semana internada a causa de la fibrosis quística que padecía. Romina Rivera Cruz integraba la Sinfónica Nacional Infantil de su país.
“Recordaremos siempre tu sonrisa, tu amor por el arte y tu brillante talento. Es muy duro perder a uno de los nuestros”, publicó el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela (El Sistema) al confirmar la noticia del fallecimiento, ocurrido días atrás.
Rivera Cruz, cuyos videos tocando el violín fueron virales en redes sociales, llegó a formar parte de la delegación de 160 nenes que participaron en las actividades por la canonización de los venezolanos José Gregorio y Carmen Rendiles.
Un solo de violín de Romina fue uno de los momentos más destacados de la presentación frente al Papa. “Era muy disciplinada, estudiosa, talentosa y feliz”, la recordó Raquel Castillo, directora regional de El Sistema en Portuguesa.
«Se nos va una vida llena de promesas, un talento que apenas comenzaba a florecer y tantos sueños que quedaron truncados en el camino. El alma se rompe ante un vacío tan inmenso», escribió Castillo en X.
Romina estudiaba violín desde los cuatro años y llegó a formar parte de la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela y de la Sinfónica Regional de Portuguesa “José Antonio Páez”.
«Hoy, detrás de su pequeño violín queda una historia demasiado grande para sus 9 años: la de una niña que, aun enfrentando una enfermedad, encontró en la música un motivo para seguir adelante y regalarle belleza a quienes la escuchaban», destacaron desde El Sistema en sus redes sociales.
Claribeth Cruz, la mamá de Romina, denunció a través de un video que circuló en redes sociales que hubo fallas en la atención de su hija.
«Mi hija tenía una condición base que era fibrosis quística, sin embargo la muerte de ella fue por falta de conocimiento médico. Fue atendida por distintos médicos que desconocían la patología y que no permitieron el enlace con su neumonólogo de cabecera, la doctora que la veía en la unidad de fibrosis quística de Barquisimeto», comenzó Cruz su descargo en un video.
En ese sentido, agregó: «Sé que con esto no voy a recuperar a mi hija pero también sé que, así como ella padeció estos diez días en el hospital, muchos niños también lo deben de haber pasado o lo pasan. La falta de conocimiento del personal médico apagaron la luz de mi hija, la oportunidad y el sueño que ella tenía».
«Hicieron una series de estudios y exámenes que llegaron a descompensar a mi hija. Mi hija pasó a ser estudio y práctica de cada uno de esos médicos, estudiantes o no, que estaban ahí de guardia», apuntó.