
La deuda pública de Estados Unidos superó por primera vez en su historia los 40 billones de dólares, según los datos revelados este miércoles por el Departamento del Tesoro.
Según su publicación diaria -la llamada «Deuda calculada al centavo»- el pasivo total del Gobierno Federal de Estados Unidos es de 40,047 billones de dólares. Esta nueva cifra llega apenas cinco meses después de superar los 39 billones, una muestra de la aceleración en el ritmo de endeudamiento.
A pesar del récord, en el pantano de Washington no hay urgencia por frenar la deuda: el dogma republicano no cree en la suba de impuestos para aumentar la recaudación fiscal; y, por el otro lado, aprobar recortes es áreas sensibles como seguridad social, salud o pensiones -algunas de las partidas más importantes del presupuesto- es políticamente sensible para ambos partidos.
Además, la marca de los 40 billones de dólares llega en un contexto de costos cada vez más altos para la deuda. La semana pasada, el Tesoro licitó US$25.000 millones a una tasa de 5,216%, la más cara desde 2001.
Según Bloomberg, los costos por intereses de la deuda son la tercera partida más grande del presupuesto estadounidense, después de la salud y la seguridad social. En 2026, los costos por intereses representan US$1,17 billones (una suba de 15% interanual), a dos meses del cierre del año fiscal.
Por otra parte, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años ha seguido una tendencia alcista en los últimos cinco años, lo que podría alimentar un círculo vicioso en el que los inversores demanden tasas cada vez más altas, que impactan, a su vez, en la deuda de EE.UU.
El déficit fiscal de los EE.UU. ya llega a 6 puntos del PBI, según cálculos de Bloomberg y es probable que siga creciendo en el contexto de un año electoral: Trump analiza nuevos recortes de impuestos para seducir a un electorado que ha sufrido el impacto económico de la guerra con Irán y la suba del petróleo. También trascendió que podría anunciar mas gasto en materia de Defensa.
Esto responde principalmente a que el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, dejó de percibir los aranceles que venía cobrando a importaciones procedentes de todo el mundo después de que la Corte Suprema decretara en febrero que eran ilegales.
Actualmente, el nivel de gasto de su Administración supera en unos dos billones de dólares anuales sus ingresos fiscales.
A esto hay que sumar la gran ley de recorte fiscal que Trumpimpulsó el año pasado y que promete incrementar ese déficit anual por encima de los 4 billones a lo largo de la próxima década.
Entre otras cosas, la deuda también fue acelerada por la crisis financiera y la pandemia del Covid; la Ley del Plan de Rescate Estadounidense de Joe Biden; las guerras de Irak y Afganistán; los recortes de impuestos del primer mandato de Trump; y la Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Precio (Affordable Care Act) de Barack Obama.
El nuevo dato de la deuda se dio a conocer horas después de que el Tesoro anunciara la ampliación de un programa de recompra de valores a más largo plazo, lo que provocó una caída en las tasas de rendimiento.
Este miércoles, la cartera que lidera Bessent anunció que duplicará el volumen de sus operaciones de recompra de bonos, hasta al menos US$4.000 millones de dólares, con el fin de «apoyar la liquidez».
Las operaciones de recompra está dirigida a títulos con vencimientos que van de los 10 a los 30 años.
Luego del anuncio, los rendimientos del bono a 30 años bajaron hasta 10 puntos básicos, a 5,18 % tras haber alcanzado su punto más alto desde 2007.
El programa de recompra es parte de lo que el año pasado Bessent llamó el «amplio conjunto de herramientas» que el Tesoro puede poner en funcionamiento para hacer frente a las disrupciones en el mercado de bonos del Tesoro.
Con información de EFE y Bloomberg.