
Al menos ocho personas murieron este domingo y 18 continúan desaparecidos al naufragar un barco con 267 personas a bordo frente a la costa del norte de Chipre. Sobrevivientes de la tragedia relataron el horror que viviendo, con escenas dramáticas en las que chicos y ancianos cayeron al agua mientras se hundía el ferry.
“Vi morir en el mar a algunos que no sabían nadar”, dijo Serkan Kunduraci, quien escapó del ferry al abrirse paso por una ventana rota, y contó que vio a niños y a otras personas ahogándose en el mar a unos 7,5 kilómetros (4 millas náuticas) de la costa chipriota.
Varios pasajeros hablaron con los medios mientras equipos de rescate buscaban a 18 personas desaparecidas. El ferry había partido de Kyrenia, un puerto del norte de Chipre separatista, con destino a Tasucu, en Turquía, el domingo por la tarde.
“Vimos y fuimos testigos de cómo se ahogaban los hijos de una familia, niños y niñas, muy pequeños”, continuó su relato Kunduraci, quien señaló que «había quienes, en pánico, no se pusieron chalecos salvavidas. Algunos saltaron (al mar) de inmediato por miedo. Había un anciano, no pudimos sacarlo. Intentamos levantarlo, pero no pudimos. Él también se ahogó».
El buque Filojet, un catamarán de alta velocidad de 40,5 metros de eslora perteneciente a la empresa turca Filo Denizcilik, había zarpado con rumbo a Turquía cuando se topó con una fuerte tormenta. El agua habría empezado a entrar a la embarcación apenas 15 minutos después de zarpar.
Los sobrevivientes relataron que el ferry empezó a inclinarse hacia un lado y a entrarle agua después de que escucharon varios ruidos fuertes provenientes de debajo de la cubierta. “La tripulación vino, echó un vistazo y nos dijo que no había un problema grave, solo una junta suelta que estaba causando una filtración”, explicó Kunduraci.
Cuando llegó la orden de evacuar, añadió, la gente ya estaba presa del pánico, mientras que el capitán intentaba regresar al puerto de Chipre. “Había tantos gritos y tanta gente quedó atrapada atrás. No podían salir. Había cuerpos y personas amontonadas encima de ellos. Los que quedaron atrapados debajo fueron los desafortunados; se quedaron ahí abajo”, afirmó Kunduraci.
Deniz Ozpolat también recordó la sensación de pánico a bordo del ferry: “Nos dirigimos hacia la salida. Ya se había formado una avalancha de gente. No encontrábamos los chalecos salvavidas. Nos cerraron las puertas y no podíamos salir”, contó a DHA.
“Las abrieron después. Saltamos al agua. El barco empezó a hundirse después de escorarse hacia un lado. Rompimos las ventanas y rescatamos a personas. Había una familia en mar abierto, había niños”, dijo.
El rescatista Muhammed Ozcelik, que dirige una empresa de deportes acuáticos, relató que su embarcación fue una de las primeras en llegar al lugar y comenzó a sacar a la gente del mar.
“Intentamos hacer más de lo que podíamos. La gente decía: ‘Llévame a mí también, llévame a mí también’, pero no había capacidad. Incluso llevamos a muchos más de (nuestra capacidad)… La gente luchaba por su vida”, recordó.
Imágenes en los medios turcos mostraron a pasajeros con chalecos salvavidas de pie sobre el ferry volcado mientras esperaban ser rescatados. Más tarde, se vio a muchos desembarcando de pequeñas embarcaciones de recreo en un puerto.
Unal Ustel, primer ministro del norte de Chipre, declaró el domingo por la noche que se abrió una investigación y que los ocho tripulantes del ferry fueron detenidos.
“Se investigará cada aspecto de este incidente”, manifestó. “Se descubrirá hasta la más mínima negligencia. A quien se determine culpable o responsable no se le perdonará”, agregó.
La guardia costera y el ejército turcos estaban ayudando a los equipos de rescate del norte de Chipre, añadió Ustel, al describir el incidente como «el peor desastre marítimo en la historia chipriota».
En tanto que este lunes, un tribunal de la ciudad turcochipriota de Girne ha ordenado el arresto, bajo los cargos de homicidio por negligencia e imprudencia, de los ocho tripulantes del barco.
Esa corte ha ordenado también el arresto del gerente de Filo Denizcilik, la empresa turca propietaria del barco siniestrado.
El juez responsable ha ordenado el arresto de los sospechosos por un plazo inicial de tres días para dar tiempo a los investigadores a reunir los datos técnicos pendientes, revisar el cuaderno de bitácora de la nave y recabar testimonios de los 241 supervivientes rescatados.