
En medio de la preocupación por el aumento de la morosidad en los créditos, el Banco Central pone en funcionamiento desde este lunes una nueva herramienta destinada a facilitar el cobro de préstamos digitales por parte de bancos y billeteras virtuales. La implementación, sin embargo, llega en un contexto de dudas y cuestionamientos dentro del sistema financiero.
El mecanismo se denomina Cobros por Transferencia y fue establecido por una normativa del BCRA publicada en marzo. Desde hoy, los bancos y las fintech deberán contar con los sistemas necesarios para permitir que los bancos y los Proveedores No Financieros de Crédito (PFNC) puedan debitar de las cuentas de sus clientes las cuotas pendientes de los préstamos.
El objetivo planteado por el Central es contar con un mecanismo que permita mejorar la cobranza de los créditos con controles para evitar situaciones de fraude. Cuando presentó la herramienta, el organismo la definió como “una solución moderna y superadora, con un enfoque riguroso en la prevención del fraude”.
El sistema funcionará para los nuevos préstamos y requerirá que el cliente otorgue previamente su consentimiento a la entidad que le otorgó el crédito para que pueda realizar los débitos. Las cuotas deberán ser fijas e iguales durante toda la duración del préstamo y no podrán representar más del 30% de los ingresos del tomador, un límite que el BCRA fijó con el objetivo de “evitar el sobreendeudamiento”.
En términos prácticos, el mecanismo permitirá que una entidad cobre una cuota en otra cuenta en la que haya sido depositado el crédito. Por ejemplo, si una persona toma un préstamo en una billetera virtual o en un banco y solicita que el dinero sea transferido a una cuenta de otra entidad, el prestamista podrá debitar allí la cuota en caso de que se produzca un atraso.
La normativa también establece una serie de límites para los débitos. El prestamista deberá avisar al cliente un día antes de realizar la operación y tendrá hasta tres oportunidades para cobrar: un primer intento y dos reintentos, a las 48 y 96 horas. El consentimiento otorgado por el usuario, además, podrá revocarse en cualquier momento y la baja tendrá efecto inmediato.
El instrumento llega como una alternativa frente al aumento de la morosidad, especialmente en el segmento de crédito no bancario. Sin embargo, los bancos y las fintech habían expresado reparos sobre su implementación. Primero, a través de sus cámaras, solicitaron una extensión del plazo y luego plantearon la posibilidad de suspender el lanzamiento. El BCRA mantuvo la fecha fijada originalmente.
La normativa obliga a bancos y fintech a disponer de los sistemas necesarios para que otros jugadores puedan conectarse a las cuentas de sus clientes y realizar los débitos, aunque no establece que las entidades deban incorporar el mecanismo a todos sus préstamos.
En el sector financiero persisten dudas sobre el alcance que tendrá. “Tiene poco alcance el tema, porque solo se pueden cobrar deudas en cuentas donde se depositan los créditos, así que la gran mayoría no lo va a usar, porque no van a querer depositar los créditos en una cuenta de otro”, señaló una fuente del mercado.
Otro de los cuestionamientos apunta a qué fondos pueden utilizarse para cancelar las cuotas. La regulación excluye de los saldos disponibles para el débito a las cuentas remuneradas, los fondos comunes de inversión y las operaciones de dólar MEP.
Para las entidades, esto genera un “problema de diseño” y una diferencia entre los préstamos acreditados en cuentas bancarias y aquellos que llegan a billeteras virtuales. “Por lo general, las CVU no tienen saldo porque esos fondos están en una cuenta comitente”, explicó la misma fuente.
También existen dudas respecto de la exigencia de que las cuotas sean “iguales”. Según señalan en el sector, esa condición podría impedir que se incorporen intereses derivados de eventuales atrasos en el pago.
Con estos reparos, la evaluación que hacen algunas entidades es que el nuevo mecanismo tendrá un alcance limitado y podría resultar más útil para mejorar la cobranza de financieras pequeñas, mientras que su impacto sobre los principales jugadores del mercado sería menor.