
Tras la extenuante audiencia en la que la Justicia le dictó la prisión preventiva por 180 días, Fernando Cerimedo fue trasladado directamente hasta el penal de Palmasola en la noche del viernes. «Me destruyeron mi carrera y mi vida por algo injusto y que no han comprobado«, fue el mensaje que el consultor hizo propalar por sus abogados este sábado por la mañana.
Es que la letrada Margarita Arce, que días atrás había explicado lo ocurrido con Nadia Beller como un «autoatentado» para perjudicar al gobierno boliviano, visitó el penal ubicado a 10 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra para conversar con su defendido y llevarle algunos bienes que habían quedado en la sede de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (FELCC), donde había estado recluido cuatro días.
Por su parte, Ernesto Giraldes, que lidera su defensa y fue el encargado de llevar adelante el trámite durante la audiencia del viernes en el Palacio de Tribunales, reconoció a Clarín que el malogrado asesor del presidente Rodrigo Paz «estaba mal por lo concluido en la audiencia pero firme en demostrar su inocencia».
Cerimedo se encuentra alojado en el pabellón 6 del penal que había pedido la defensa, a contramano de la fiscalía y la querella, que pretendían que fuera trasladado hasta la cárcel de Chonchocoro, en las afueras de La Paz, con un clima más riguroso y otro tipo de población carcelaria. «Es más seguro», el presidio ubicado en Santa Cruz reconoció el letrado, que recién el lunes tendrá contacto con su cliente.
La defensa ya apeló la resolución del juez Wilson Espada al tribunal de alzada e intentará que al acusado se le morigere la pena y que vaya a «prisión domiciliaria». Los letrados intentarán «desvirtuar» los cinco «riesgos procesales» en los que se basó el magistrado para dictar la preventiva del consultor por unos seis meses. «Si se logran desvirtuar, puede salir a prisión domiciliaria por medidas cautelares», cerró Giraldes.
Mientras tanto, la investigación a cargo de la fiscal Yolanda Aguilera siguió profundizando la pesquisa para dar con los autores materiales del ataque perpetrado el lunes 17 de agosto en las escalinatas del Swissotel.
La Policía detuvo este sábado a un hombre acusado de ser quién «vendió» el arma calibre 22 que utilizaron los presuntos sicarios que dispararon contra Beller, informó a este diario la fiscalía.
Pero también «se entregó» otra persona, de nacionalidad colombiana, identificado como Hugo Castaño Zapata, para intentar aclarar su situación ya que era mencionado, de manera informal, como uno de los supuestos sicarios. «Yo no fui», exclamó ante las cámaras de televisión antes de ingresar a las instalaciones del FELCC.
“Yo no fui. Dicen que yo soy un sicario, por eso me estoy entregando, porque yo no sé nada de eso”, explicó ante la requisitoria de la prensa y en medio de gritos desesperados.
Entre el viernes y el sábado, además, otras tres personas fueron arrestadas durante operativos realizados en las calles Warnes y Santa Cruz de la segunda ciudad en importancia de Bolivia.
Este sábado por la tarde, Beller fue dada de alta de la clínica Las Américas aunque deberá seguir con un estricto tratamiento ambulatorio. «Tengo clarísimo que lo que viví no fue un crimen pasional, sino un crimen de Estado. No descansaré hasta que se investiguen todas las responsabilidades y se conozca la verdad. Agotaré todas las instancias nacionales y acudiré a la Comisión y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos en busca de justicia para denunciar lo que considero una operación paramilitar, explicó en su cuenta de Facebook.